El minimalismo como estilo de vida

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En mi intento por vivir de manera más sustentable, he aprendido algo muy importante: cada victoria me motiva a buscar objetivos nuevos. Así es como llegué al minimalismo como estilo de vida.

Para empezar, me gustaría aclarar que no llevo mucho tiempo asumiéndolo como tal. Primero quise entender qué significaba, y entre más investigaba, más me convencía de que aportaba mucho valor a mi intento por vivir más sustentable.

Mantener el orden mental, y en todas las cosas materiales dentro de mi casa siempre se me ha dificultado. Creo que he podido aprender del minimalismo porque lo principal es rendirte cuentas a ti misma. Para empezar, tienes que aprender quién eres y hacia dónde vas.

Muy filosófico, ¿no? Suena imponente pero no lo es porque lo que busca demostrar el minimalismo es que es posible encontrar la sencillez en varios aspectos de tu vida. Mentalmente, te puede ayudar a deshacerte de los sobrantes, hasta llegar a tu esencia.

Seguro al escuchar la palabra minimalismo te imaginas un espacio blanco y muy limpio.

Existe un estilo minimalista en la arquitectura pero no nació ahí. El término minimalismo fue creado en 1965, por el filósofo británico Richard Wollheim. De hecho, en la década de los 60’s se inició una tendencia nueva que terminó convirtiéndose en el estilo de vida que conocemos hoy.

Vivir de una manera minimalista significa eliminar los elementos sobrantes para quedarte con lo esencial. El orden es lo más importante, todo tiene un lugar y todo se queda en su lugar (y no en la mesa, la silla, desordenado, etc).

A veces es bueno deshacerse de cosas para volver a construir.

El minimalismo busca revisar aspectos de nuestra rutina diaria que tendemos a olvidar, que relegamos. Y nos motiva a ordenar todo para que nuestro entorno impacte de manera positiva en nuestra salud mental.

Por ejemplo, el minimalismo aplicado a tu armario se traduciría a quitar los excesos como accesorios, zapatos, etc. detrás de los cuales te escondes. Así que si quieres cambiar tu look por completo bajo las reglas del minimalismo, podrías elegir dos colores principales (negro y blanco, por ejemplo), con acentos de colores y después elegir qué accesorios te gustan más para complementar… Entre más sencillo, mejor. Esa es la clave.

A continuación, te comparto 5 acciones que tomé para empezar a vivir con sencillez, que me han funcionado a asumir una estilo de vida minimalista.

Eliminé todo lo que no usé durante en un año

Esta es la regla de oro, todo lo que tienes en tu casa debe ser usado, disfrutado y tener una vida larga. Es de los primeros cambios que puedes hacer: trata de sacar y donar ropa, zapatos, accesorios y joyería, papeles, herramientas, electrónicos, libros, cuadernos, y todo lo que se te ocurra que no hayas usado en un año.

La idea es hacerlo de manera continua, siempre tenerlo presente para que no acumules cosas innecesarias.

Aprendí a respetar mi tiempo y energía.

Estamos acostumbradas a poner a los demás antes que nosotras mismas, por eso es importante aprender a decir NO a compromisos a los que no quieres asistir, cortar relaciones tóxicas, y a los impulsos para comprar. Todo esto termina drenando nuestra energía y nos quita el tiempo para hacer cosas que realmente queremos hacer.

Piensa en todos esos planes que has estado posponiendo por falta de tiempo, como tomar un taller, unirte a un grupo de lectura, dedicarte a un hobby en específico. No se trata de “hacer” tiempo, sino de reorganizarte para darle importancia a lo que TU quieres hacer. Por eso debes aprender a decir NO a todo lo que te quite tiempo y energía.

Foto de Unsplash por Sarah Brown

Eliminé la basura de mi espacio físico y virtual

Las cosas se acumulan, es normal pero el problema es que le dedicamos poco tiempo a eliminar lo que ya no sirven. Esto va para lo físico y virtual, ¿cuántas aplicaciones tienes en tu celular que no usas? ¿Ya limpiaste tu correo electrónico? ¿Ya respaldaste tu computadora? 

Es importante que tengas un espacio designado a los papeles que debes tirar, para que no terminen traspapelados o perdidos. Si tienes tu computadora llenísima de archivos, imágenes y hasta música que no escuchas, debes organizar y eliminar todo lo que no necesites, o usas. Por eso existe la nube o discos duros.

Lo mismo con todo lo físico, saca lo que ya no necesitas (si quieres puedes guardar algunos recuerdos de la escuela, pero no todos tus libros, cuadernos, uniformes, etc). 

Doné los libros, DVD’s y CD’s que ya no uso

La verdad es que los libros, DVD’s y CD’s suelen terminar arrumbados. Me costó mucho trabajo aceptar que hay libros que no voy a volver a leer y no los tengo que guardar.

Para disminuir mi colección de DVD’s y CD’s, tuve que hacer algo parecido: guardé aquello que me trae recuerdos o son mis favoritos. La música la pasé a la computadora y los DVD’s los doné o vendí. Algo similar pasó con los libros, últimamente he comprado más copias digitales que físicas, precisamente para no tener libros llenos de polvo.

Photo by Stephanie Greene on Unsplash

Aprendí a desconectarme

Todas deberíamos alejarnos de las redes sociales una vez por semana, mínimo. Pasar horas viendo el feed de tus redes no aporta mucho provecho a la vida, la verdad es que para algunas personas es muy dañino porque estamos rodeados de imágenes perfeccionadas y que proyectan un estilo de vida inalcanzable para muchos.

Aparte, te quitan tiempo valioso que podrías invertir en hobbies, o pasar un rato contigo misma. Tuve que aprender a medir mi tiempo en ellas, y en retrospectiva, me hubiera gustado aprender a hacerlo desde antes, así como aprendí a que si no posteo no pasa nada. Como la tecnología ha avanzado bastante en los últimos años, se ha convertido en algo esencial para los negocios y relaciones sociales, pero está en nuestras manos limitarlo, para no perder de vista el presente.

Estos son algunas cosas básicas que aprendí cuando empecé a implementar el minimalismo a mi vida. Te recomiendo ver el documental Minimalism (2016 por Matt D’Avella) para que puedas entender mejor cómo funciona la relación entre la felicidad y los objetos materiales.

Lo que NO es minimalismo

También es importante que hablemos de lo que no es el minimalismo porque solemos irnos a extremos cuando intentamos vivir de manera sostenible, y es suele afectarnos más. Si te interesa este estilo de vida, es importante que sepas:

  • No es vivir sólo con cierta cantidad, o número de cosas. Si tiras todo a la basura, de manera indiscriminada, no estás siendo minimalista. No importa si yo tengo más que tú o al revés, el que tiene menos no es más minimalista que otro. Que todas tus pertenencias tengan una razón para estar en tu vida.
  • No es que dejes de comprar. Ser minimalista no significa que nunca volverás a comprar ropa. Tampoco significa que tienes que odiar el consumismo. ¡Puedes comprar lo que quieras mientras seas consciente y aporte algún valor! De ahora en adelante, lo mejor que puedes hacer para ti misma es aprender a frenar los impulsos.
  • No es vivir con escasez, ni es un sacrificio. Ser minimalista no significa que vivas con escasez, de hecho, es exactamente lo contrario. Hay quienes creen que ser minimalista es ser tacaño, lo cual es mentira, es más importante saber cómo y en qué gastar tu dinero.
  • No es un estilo de decoración para tu casa. Como mencioné al principio, cuando escuchamos minimalismo por lo regular nos imaginamos un cuarto blanco con dos muebles. Aunque la decoración minimalista es bonita (para algunos), esto no quiere decir que tienes que pintar tus paredes con blanco, quitar cuadros, esconder decoraciones, etc. Puedes tener tu casa como quieras, siempre y cuando te guste el espacio, con la cantidad de decoraciones y muebles que elijas, mientras no acumules a lo loco.
  • No es una moda. Seguro en algún momento pensaste que para ser minimalista tendrías que vestirte sólo de colores primarios, sin estampados o algo así. Tampoco es una fase, sino un estilo de vida con el que hay que comprometerse (como yoga o el vegetarianismo).

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Resulta que el minimalismo nació gracias al budismo. Es una filosofía e ideología que te ayuda a cambiar tus hábitos y encontrar lo esencial en tu vida para que seas feliz. Por eso creo que lo más importante que debes entender es que el minimalismo nunca te debe hacerte sentir mal. 

Si te interesa, te recomiendo ir adoptándolo poco a poco, tal vez por partes: empieza con tu ropa, después el baños, la cocina y así sucesivamente hasta que todo tu espacio sea minimalista. Encuentra tu ritmo, para que el equilibrio llegue a tu rutina diaria.

¿Te llama la atención este estilo de vida? ¿Has intentado aplicar el minimalismo en tu casa? Deja tu comentarios aquí.

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